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Un Comentario

Marcelino Domingo, heraldo del antifascismo español…

Marcelino Domingo, heraldo del antifascismo español…
Valentin Salguero

Y es que una República democrática y liberal puede instaurarse en una hora de pasión popular, cuando el corazón en caliente magnifica, por la pasión, la calidad humana; pero una República democrática y liberal no se sostiene … sin una base de cultura general que depure, defina y sostenga la personalidad humana … La instauración de la democracia puede ser por la violencia; su consolidación sólo es por la cultura. Donde la cultura falta, el sistema democrático se pervierte, se esteriliza, se desfigura o cae, no por la presión exterior, sino por interna consunción. No lo derriban; se desploma.

marcelino

Marcelino Domingo (1934)

Marcelino Domingo, heraldo del antifascismo español por tierras de América

Mi Revista (Año III, Nº 32. Barcelona, 20 de Enero de 1938)

Mea culpa … La primera vez que hablé con Marcelino Domingo fué allá por el año 1918, cuando me dió la audaz y poco afortunada ocurrencia de presentar mi candidatura de diputado a Cortes por Tortosa, en aquellas famosísimas elecciones convocadas por un Gobierno de “renovación” que presidía García Prieto. Acababa yo de renunciar a la dirección del diario germanófilo El Tiempo, al darme cuenta de las granujerías de un tal Guillermo Thormann y de un grotesco y jaranero von Carlowitz, que eran quienes cuidaban de desparramar el oro alemán por algunas Redacciones de diarios barceloneses. En las filas antifascistas se cuentan a millares los que fueron germanófilos. Afiliado yo al partido maurista, aunque odiaba con toda mi alma a Cierva y me reía del encorsetado Antoñito Goicoechea y Coscolluela, lancé mi candidatura frente a la de Marcelino Domingo, a quien saludé en la Prisión Celular de Barcelona, participándole noblemente mi propósito de luchar por Tortosa, en cuanto el Gobierno dejara de cometer el inicuo atropello de mantener su encarcelamiento veinte días antes del domingo en que tenían que celebrarse las elecciones. Por entre los barrotes de la reja que limitaba el departamento de políticos estreché la mano de Marcelino Domingo, aquella mano que me tendió tan noble y cordialmente. A no ser por el ridículo puntillo político, en aquel mismo instante hubiera yo renunciado a mis descabellados propósitos, porque en los ojos de Marcelino Domingo vi un intenso reflejo de su nobleza y en su cálido apretón de manos sentí todo el fuego de su corazón de luchador.

A los veinte años

Hoy he vuelto a estrechar la mano siempre amiga y leal de Marcelino Domingo, cuando han pasado veinte años y llevo a cuestas medio siglo de vida. Sin embargo, yo recuerdo que en tiempos de la dictadura, cuando era yo uno de los pocos solitarios que acompañaban a mi entrañable amigo D. Ángel Ossorio y Gallardo en su retiro maurista -Cierva y Goicoechea nunca fueron mauristas- y sentía los primeros hervores de un republicanismo mantenido contra viento y marea y que confesé públicamente desde las columnas archirepublicanas de El Liberal, de Madrid, yo escribí una carta a Marcelino Domingo después de una grave enfermedad que puso en peligro su vida. Más tarde, un buen amigo de ambos nos puso más de una vez en contacto y desde entonces he seguido paso a paso y con gran interés toda la actuación de ese hombre tan republicano, tan luchador y tan antifascista que ha sido el heraldo de nuestra España por tierras de América.

¿Un interviú? … No; una conferencia

A decir verdad, yo no he celebrado con Marcelino Domingo un interviú. Ha sido una conferencia la que de sus labios ha fluido y que con gran deleite he escuchado en estas primeras horas de una tarde de enero cuando el sol invadía de luminosidad y de agradable calorcillo el gabinete de trabajo del primer ministro de Instrucción pública de la Segunda República española. A Marcelino Domingo no es muy fácil interviuarle. No da casi tiempo a que se le pregunte. Habla, habla y siempre dice cosas interesantes.

La tortura de la guerra lejos de la guerra

_ El que viene de otros paises-comienza diciendo-, nunca se ve más tranquilo que aquí. No hay cosa más torturadora que estar lejos de la tragedia de la guerra y llevarla dentro. Se siente más la guerra lejos de España que en España mismo.

_Aquí-añade-nos damos cuenta de lo que significa el avión que pasa y deja caer su carga mortífera; del herido que viene del frente; pero lejos de aquí todo llega a nosotros por la radio y los cablegramas, con un sentido catastrófico.
El sentimiento más intenso de paz lo siento ahora aquí, precisamente, donde hay guerra.

_¿…?

_Se nota en la España leal una confortable sensación de presencia de autoridad y de serenidad para afrontar todos los problemas.

El problema político de la España futura

_¿Qué solución dará España-le pregunto-a su problema político una vez terminada la guerra?

_Para solucionar el problema político de la futura España, todos los organismos políticos y aun los sociales que ahora tienen vida, se verán obligados a articularse de otra manera distinta. La política de la postguerra se desarrollará en un mundo muy distinto al que hasta ahora hemos vivido. Se tendrán que crear organismos nuevos.

_¿Deberá subsistir el Frente Popular en la postguerra?

_Creo que sí. El Frente Popular responde posiblemente a una conjunción de fuerzas dentro de un programa determinado que tenía que realizarse a partir del 16 de febrero de 1936, programa que mantiene durante la guerra. Terminada ésta, habrá de surgir indudablemente otro programa diferente y tal vez surja también otra conjunción de fuerzas que tendrá un programa de otra eficacia.

_¿Qué problemas, con preferencia, deberán resolverse en la postguerra?

_Los económicos y los sociales.

El prestigio de España

_¿Con que simpatías cuenta la República española en América? _España es hoy uno de los más grandes valores del mundo. Había antes un valor, el liberalismo inglés, al que siguió el radicalismo francés y luego el comunismo, que no interesa a los mismos estados que lo tienen, extienda su proselitismo.
Pues bien; todos esos factores morales han dejado de tener una fuerza positiva fuera de la órbita donde se desenvuelven, mientras que un gran factor moral, indiscutiblemente superior a Inglaterra, a Francia, al comunismo, es nuestra República.
La guerra ha creado nuestro elevado valor moral mientras el liberalismo inglés y el radicalismo francés quedan apagados.
Por esto creo que nuestra misión a cumplir, en primer lugar, cuando se inicie la postguerra, es la realización de una política internacional.

_¿…?

Puede decirse que todo el mundo está pendiente de cuanto ocurre en la España republicana. Nunca la República tuvo más prestigio, ni el Ejército español más eficiencia, ni en Barcelona se ha sentido más tranquilidad.

El ocaso del fascismo

_¿Crtistalizará el fascismo en América? _Creo sinceramente que el fascismo ha tenido unos momentos de ascendencia en su crédito, lo que le ha valido conquistar alguna República americana. Pero el fascismo, por su actuación fundamental en este último año, desencadenando la guerra en España, firmando tratados que no ha cumplido, formando parte de la Sociedad de Naciones y no acatando sus pactos, realizando actos de piratería y bombardeando ciudades abiertas, el fascismo, ha perdido toda su autoridad moral.
Y América, que de norte a sur son paises de ambiente democrático y espíritu joven y creador, no será de ninguna manera influida por el fascismo, que ha desengañado a los mismos estamentos políticos y sociales que en él confiaban.
Si Italia y Alemania, los dos países fascistas, fueran dos hombres, sería cosa de fusilarlos inmediatamente por incontrolados.

Un espíritu luchador

Va declinando la tarde. La conversación se ha prolongado muy agradablemente para nosotros pero debemos dar fin a la misma. Marcelino Domingo es requerido por muchos compromisos y no menos obligaciones, de las que no podemos sustraerle. Sigue siendo el hombre de gran temperamento de luchador que allá en sus mocedades arrancó el distrito de Tortosa de las inciviles garras del caciquismo monárqico, aquel caciquismo que no quise yo defender y que me obligó a retirar en 1918 mi candidatura cuatro dias antes de las elecciones convocadas por García Prieto bajo la tutela del funesto Cierva. Desde entonces fuí yo arrancándome poco a poco la leve crosta monárqica que cubría mi actuación política y de la que me despedí totalmente el 13 de septiembre de 1923. Así, esta tarde de enero radiante de sol, que era como un símbolo de nuestra España republicana, al estrechar la mano de Marcelino Domingo hube de decirle con firmeza y con orgullo:

_Nunca más contrincantes

Comentarios

  1. Javier Sánchez-Mota

    Valentín, no creo que estemos peor que en la posguerra, es que seguimos en la posguerra. Una posguerra larguísima con un devastador efecto sobre la conciencia de grupo y el concepto mismo de ciudadanía.

    Será difícil, sí, pero no imposible. Hay que recobrar lo perdido en estos años y pasar página de una vez, rompiendo con el franquismo. Pero, ojo, nadie con un mínimo afán de entender un libro en su integridad pasa una página sin haberla leído previamente.

    Salud y República.

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